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Existen hábitos saludables y beneficiosos. Esto es así, y no tiene sentido querer cambiarlo. Pero también existen hábitos enfermizos que nos hacen estar muy por debajo de una buena salud, y por tanto sentir que somos la versión más pobre de nosotrxs mismxs. Esto sí que tiene mucho sentido querer cambiarlo.

Los hábitos de vida saludable, en sus siglas HVS, ¡tienen nombre de otro nuevo virus que atenta contra nuestra salud! Y, sin embargo, es todo lo contrario, vienen a curar, prevenir, armonizar y responsabilizar(nos) de nuestra salud.

Pasar de hábitos que debilitan nuestra salud a hábitos de vida saludable no es fácil. A veces creemos que llevamos una vida sana, pero no acabamos de sentirnos del todo energéticos, fuertes, felices, satisfechos. Y acabamos convenciéndonos de que es “normal”, y nos conformamos con una salud mediocre o achacosa. La salud es potencial, es energía, es vida. Los hábitos tóxicos, la pereza inmovilizadora y los pensamientos negativos existen para poder elegir cambiarlos y desarrollar la capacidad de (auto)decisión y (auto)responsabilidad.

Puesto que el cuerpo tiende siempre al equilibrio, la recuperación de la salud es una posibilidad constante y dinámica. A una gran salud se llega por el cuidado del cuerpo físico, de pensamientos flexibles y de una buena regulación de las emociones. Esto significa tener hábitos (de calidad) que nos invitan a cuidarnos todo el tiempo (frecuencia). Y nos llevan al movimiento. Se mueve el cuerpo, se mueven nuestras ideas y pensamientos, se mueven las emociones.

“Piensa en tu salud como si fuera un verbo”

Somos energía, somos salud y tenemos a nuestro alcance hábitos que nos ayudan a acercarnos y ser el máximo de nuestro potencial. Cada persona es libre para decidir si quiere una salud pequeña, mediana, grande, o infinita.

Hay personas con limitaciones en lo físico que tienen una gran salud. Y hay personas con una herencia genética formidable que tienen una salud muy mediocre.

¿QUÉ DIFERENCIA A ESTOS GRUPOS DE PERSONAS? 

El primer grupo de personas se interesan por la salud integral, y practican hábitos de calidad y las ganas de cuidarse cada día.

¿QUÉ HÁBITOS?

  • Alimentación: las tres C (alimentación energética): Cocina | Cocinar | Comer
  • Pensamiento: comprensión teórica en torno a una alimentación saludable y a la salud en general, al vínculo que existe entre la salud y la alimentación, y a un tipo de pensamiento flexible y adaptable al cambio.
  • Movimiento: Masticación | Respiración | Meditación

¿CÓMO SE CONSIGUEN ESTOS HÁBITOS?

Con el Entrenamiento regular de una dieta de salud. La rutina no es aburrida. Y la repetición, si es de hábitos saludables, refuerza la salud, pero si es de hábitos tóxicos, debilita la salud y nos enferma.

¿HACE FALTA ALGO MÁS, APARTE DEL ENTRENAMIENTO?

Sí, en el inicio sobre todo, pero también durante el proceso, es importante quererlo de verdad, y dejarse acompañar (no tenemos que empezar solxs). Cuando una persona toma la decisión (no es un “voy a probar”, es un “voy a cambiar”), se produce una gran satisfacción y automotivación. El cambio ya está en marcha… A nivel celular, y si la orden ha sido clara, algo empieza a MOVERSE. Si el Hábito no te mueve favorablemente, no es de Salud verdadera.

  “Así funciona el hábito saludable:
nos mueve para ocuparnos de nuestra salud, para habitar nuestros cuerpos como nunca antes pudimos o supimos hacer”


¿POR QUÉ CUESTA TENER HÁBITOS SALUDABLES?

  • No hay entrenamiento, ni motivación para el entrenamiento.
  • La sociedad -científica y materialista- perpetúa la creencia en la utilidad de la enfermedad que, además, es muy lucrativa para el sistema capitalista y para un tipo de economía basado en la desigualdad.
  • Nos falta tiempo y nos sobra estrés.

El Arte de cuidArte es una suerte de coaching nutricional orientado al acompañamiento en el entrenamiento de hábitos para la salud. Puede ser una herramienta de pautas de comportamiento saludable en tu cotidiano, una especie de “dieta en hábitos saludables”. Para hacer que de herramienta pase a motor verdadero de cambio, hay que quererlo y creerlo. Lo demás, déjaselo al entrenamiento diario.