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Acompañamientos

Sea cual sea el servicio de acompañamiento que necesites (Individual, En grupo, Consultas, Consultas con práctica), todos se basan en los siguientes siete principios:

UNO
Atender la particularidad de cada individuo, manifestada tanto en su constitución como en su condición

Saber cómo somos y cómo estamos nos va a permitir, desde el punto de vista de los hábitos de salud y alimentación, elegir unos alimentos u otros y cocinarlos de una u otra manera para dar respuesta a nuestras necesidades nutricionales y energéticas, obtener así el máximo potencial de nosotros mismos, y adaptarnos a los cambios naturales de la vida sin esfuerzo para el organismo.

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A veces, creemos que somos lo que nos han dicho que somos o lo que hemos querido oír. A veces, comemos lo que nos han dicho que comamos o lo que hemos querido pensar que nos iba bien. Con este acompañamiento en hábitos de salud, te acompaño en tu nueva relación con tu cuidado y alimentación.

El Arte de cuidArte te acompaña en tus necesidades particulares y únicas porque, si bien es cierto que todas las personas nos parecemos mucho y tenemos unas necesidades comunes y fisiológicas de las que ocuparnos, los procesos biológicos que se derivan de ellas no son iguales en todos los cuerpos. Esto justifica la existencia de un acompañamiento personalizado como el Arte de cuidArte que atiende tanto la constitución como la condición.

  • La constitución es el conjunto de características físicas y energéticas con las que la persona nace. Es el SER.
  • La condición es el conjunto de características adquiridas que van variando a lo largo de la vida como, por ejemplo, la alimentación, el estilo de vida, la edad, la estación del año, la actividad física y laboral, el lugar de residencia, los amigos, o el contexto social y cultural. Es el ESTAR (o el EXISTIR).

DOS
Tener en cuenta el valor nutricional de los alimentos y su energía

Los alimentos son más que la suma de sus nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas, grasas, carbohidratos, oxígeno y agua). Cada alimento y cada forma de vida tiene su propia y única manera de comportarse y sus propias características. Estas cualidades energéticas dependen de varios factores (color, tamaño, forma, sabor, lugar de cultivo, estación de crecimiento…)

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Pues bien, si pensamos que a las personas nos pasa lo mismo: somos vida, y cada uno de nosotros tenemos nuestra propia y única manera de comportarnos y nuestras propias características, solo necesitamos conocer bien la energía de los alimentos y saber elegirlos, combinarlos y cocinarlos en función de nuestra condición y constitución, para asegurarnos una alimentación que nos nutra y aporte todo lo que necesitamos para sentirnos con fuerza y energía.

Los alimentos presentes en una alimentación energética son aquellos que favorecen el equilibrio dinámico, o lo que es lo mismo, unos hábitos de vida saludable.

Durante el acompañamiento, vamos entendiendo progresivamente este planteamiento que desde la experiencia se vuelve mucho más evidente. Veremos que no es lo mismo comer piña, mejillones al vapor, crema de calabaza, compota de manzana, hinojo macerado en vinagre de arroz, flan de huevo, hamburguesas de mijo y verduras, bistec de ternera, un guiso de garbanzos con chorizo, chocolate blanco, salsa ketchup, paté de lentejas, etc. De la misma manera como tampoco es lo mismo beber un refresco azucarado, un consomé de algas y miso, un café, una horchata, un batido verde de verdura y fruta, un sorbete de limón, una infusión de ortiga, un vino caliente, etc.

TRES
Aprender a preparar un plato equilibrado o balanceado

Partimos de la idea de plato equilibrado o balanceado, y que no es lo que solemos encontrar en la mayoría de los restaurantes bajo el nombre de plato combinado.

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Se trata de la presencia bien balanceada de alimentos vivos, naturales, integrales, ecológicos y de temporada del tipo: cereal + legumbre + verduras + semillas y frutos secos, principalmente. Si tu fuente proteica nutricional es animal (carne, pescado y huevos), la tendremos en cuenta. Pero yo te propongo, además, incorporar la proteína vegetal.

Este plato balanceado se prepara siempre con alimentos de energía de centro (o de extremo suave cuya energía aprenderemos a transformar con el tipo de cocción). Y aporta equilibrio nutricional y energético.

CUATRO
Incorporar nuevos alimentos en coherencia con la salud

Iremos incorporando nuevos alimentos a tu despensa sin deshacerte de tus productos habituales (eso lo harás tú cuando ya no los necesites). Cualquier cambio, por beneficioso que sea, produce resistencias, así que avanzaremos poco a poco. Ahora bien, si eres de las personas a quienes les va bien el cambio drástico, valoraremos tu caso y nos adaptaremos a tu naturaleza.

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Nos familiarizaremos con el gusto de esos nuevos alimentos, tal vez desconocidos para tu paladar, pero en total consonancia con una alimentación saludable: algunos cereales integrales en grano como el arroz, el mijo, el trigo sarraceno, el bulgur, la quinoa, la cebada, la polenta, etc; la legumbre adzuki, el fermentado miso sin pasteurizar, la salsa tamari, el condimento gomasio, el café de cereales, el té kukicha, la pasta tahín, las algas o verduras de mar, las raíces kuzu o jengibre, la ciruela umeboshi, el vinagre de arroz, la especia cúrcuma, por mencionar algunos.

Iremos reduciendo la compra y consumo de alimentos refinados y procesados, industrializados, precocinados, envasados y conservados artificialmente, no ecológicos o fuera de estación.

CINCO
Comprender y practicar. Practicar y comprender

Nos familiarizaremos con conceptos como yin y yang, energía expansiva y energía contractiva, alcalinizar y acidizar la sangre, sal vegetalizada, yanguizar las verduras, cocciones como escaldado o nituke, por mencionar algunos.

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Iremos comprendiendo qué significado tienen la sal marina y el azúcar no refinado, y cómo usarlos.

Entrarás en cocina. Si la modalidad de acompañamiento que has elegido incluye cocinar juntas, juntos, nos entrenaremos (un día de la semana) para crear el hábito con la comprensión práctica desde los fuegos. El resto de la semana, practicarás tú, cocinando en tu cocina.

Practicarás la masticación. Si cocinamos y comemos juntas, juntos, nos entrenaremos (un día de la semana) en la masticación, creando un espacio de tranquilidad y silencio.

SEIS
Seguirte y el cuadro de seguimiento

Estaremos en contacto a diario o con la regularidad que establezcamos, a través del medio de comunicación que mejor se adapte a ambas partes, y en función de tu ritmo y la necesidad que pide un compromiso en un cambio de hábitos de salud.

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Te propongo ir completando tu cuadro de seguimiento, que consiste en una plantilla -hecha a mano o en digital- con columnas de lunes a domingo y casillas para todas las comidas de la jornada, además de otros apartados específicos en función de cada persona. Poder llevar al día este registro y compartirlo conmigo es sumamente útil, pues a mí me permite estar informada con detalle de todas tus comidas, además de tener al final de la semana una radiografía detallada de tus hábitos y evolución.

Por otro lado, habremos establecido un plan de trabajo o de acción con objetivos concretos, el seguimiento de los cuales nos servirá para ir viendo qué sucede, si realmente llevas el ritmo que te conviene, si aparecen resistencias con más fuerza que nunca o si, por el contrario, tu cuerpo va integrando progresivamente los nuevos movimientos y pide más. Pase lo que pase, todo está bien, lo importante es que te des cuenta de lo que se activa en tu relación con tus hábitos de salud en tu proceso de cambio o mejora de ellos. Yo estaré a tu lado para apoyarte, para orientarte, para ayudarte a que puedas sostenerlo, teniendo en cuenta que el viaje es de las dos, de los dos.

A menudo comento que al tratarse de un programa acotado en el tiempo, siempre es muy agradable y estimulante saberse acompañada/acompañado y aprovechar al máximo esta oportunidad donde te dedicas un tiempo y un espacio exclusivo para tu cuidado.

SIETE
Cambiar hábitos de Alimentación, pero también hábitos de Movimiento y hábitos de Pensamiento

Alimentación-Movimiento-Pensamiento forman la tríada inseparable a tener en cuenta para unos hábitos de vida saludable. La relación entre sí es muy directa y explica la no separación del cuerpo físico, emocional y mental.

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Los servicios de acompañamiento del Arte de cuidArte toman como eje vertebrador la Alimentación por la simple razón de que es muy eficaz, reparador y equilibrador empezar por el cuerpo físico. Qué y cómo comemos juega un papel fundamental. Tras haberlo experimentado en mí, me gusta compartir con mis alumnas y alumnos que cuando comemos bien, pensamos mejor y sentimos mejor. Un cuerpo saludable es un cuerpo no fatigado, no perezoso, no bloqueado. Es un cuerpo que brilla, vibra y puede disponer de toda su energía.

También nos entrenamos en el Movimiento, pues la conciencia es acción en movimiento a través del cuerpo. El Arte de cuidArte tiene todo su sentido si se entra en cocina. Cocinar supone poner el cuerpo en movimiento. Al principio, cocinar puede fatigar, pero eso es porque la salud está en desequilibrio. Duelen las lumbares, las cervicales, aparecen ciertas resistencias, etc. Con el tiempo, la sensación es más que saludable, muy satisfactoria.

Además, nos entrenamos, si la persona puede y quiere, en la masticación, respiración y meditación. Tres movimientos básicos. Y si no es posible hacerlo dentro del plan de acción, entonces siempre revisamos posibles recomendaciones, en otros lugares, o con otro tipo de prácticas: danza, yoga, qigong, taichí, senderismo, ejercicios bioenergéticos, o algún deporte.

Los hábitos de alimentación y de movimiento se complementan con un entrenamiento que abarca la comprensión teórica en torno a la salud y el porqué de determinados y nuevos alimentos o maneras de cocinar. Esto va cambiando el Pensamiento que se abre, flexibiliza y se hace consciente de que la salud es responsabilidad de cada uno de nosotros. La mente se va fortaleciendo, que es lo que necesitamos para pasar del quiero al puedo, y del puedo al hago.