+34 639 41 93 17 mar@arte-de-cuidarte.com

La industria alimentaria es una actividad tecnológica moderna que se encarga de los procesos relacionados con la cadena alimentaria, y que tiene como resultado final la elaboración de productos destinados a la alimentación. Esta industria incluye diferentes fases que forman dicha cadena: transporte, recepción, almacenamiento, procesamiento, conservación, y servicio de alimentos para el consumo humano y animal.

Se habla de industria porque se transforma la materia prima en un producto de utilidad concreta. Esta transformación no es un invento reciente: desde el origen del ser humano, este ha tenido la necesidad de transformar los elementos de la naturaleza para poder aprovecharse de ellos. Así que, en sentido estricto ya existía la industria, pero es a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, cuando el proceso de transformación de los recursos de la naturaleza sufre un cambio radical, que se conoce como revolución industrial (reducción del tiempo de trabajo, producción capitalista, mayores beneficios, disminución de los gastos…)

Cuesta creer que se dé por sentada la estrecha relación entre una alimentación saludable y una buena salud, al tiempo que se fomenta la industria alimentaria. Tal vez no seamos muy conscientes de que esta industria viene a romper dicha correspondencia, precisamente por la manera que tiene de transformar los alimentos y su finalidad.

La industria de la alimentación actual es un sistema económico de manipulación de los alimentos para procesarlos y obtener un beneficio que no tiene en cuenta el valor de la salud, que es la base para un coherente desarrollo del ser humano. Es un progreso científico y tecnológico con efectos muy adversos.

“Comer comida agroindustrial llena mal la barriga, no alimenta el cerebro,
y al cabo del poco rato volvemos a tener hambre”

La industria alimentaria ofrece un modelo dietético en el que hay mucho dinero invertido. Y es que cuanto más se procesa un alimento, más rentable resulta. Esto puede parecer paradójico. La explicación es que los productos de la industria alimentaria contienen abundantes sustancias artificiales, químicas y tóxicas, que no solo ningunean y reducen la calidad nutricional y energética de los alimentos, sino que crean dependencia adictiva para el organismo que hace que necesitemos consumir dichos productos repetida y ávidamente. Y así, la comida se convierte en un negocio más, especialmente fuera de casa (comida y trabajo, comida y ocio).

¿Cómo sabemos que estamos metidos en el círculo vicioso de una alimentación adictiva?

  • Porque nos cuesta horrores poder salir de él.
  • Porque nos incita a un consumo rápido de carácter compulsivo que satisface el tiempo que dura su ingesta.
  • Porque a la larga debilita el cuerpo y lo predispone a la enfermedad.

Por todo ello parece claro que si queremos tener una buena Salud, consumir los productos de la industria alimentaria no es una buena idea.

«Comer comida agroindustrial debilita y desenergetiza»

Algunas características de la industria alimentaria nefastas para la salud son:

  • Desnaturaliza los alimentos en el proceso de refinado y procesado.
  • Usa materia prima procedente de cultivos contaminados por pesticidas (insecticidas, fungicidas y herbicidas) y por abonos químicos.
  • Manipula genéticamente los alimentos: transgénicos.
  • Utiliza aditivos alimentarios de síntesis química para, de manera artificial, colorar, conservar, antioxidar, espesar, estabilizar, potenciar el sabor y edulcorar.

Esto explica que el tipo de modelo dietético que ofrece la industria alimentaria no sea saludable, y esté en el origen de un buen puñado de las enfermedades que conocemos en la actualidad como son la hipertensión, obesidad, diabetes, fatiga crónica, o alergias, por citar algunas. Una reflexión: la industria farmacéutica gana más dinero tratando enfermedades crónicas que tratando su prevención. Así que, seguimos sin darnos por aludidos y, en lugar de eso, nos obsesionamos con los nutrientes buenos y los nutrientes malos, cuyas investigaciones parecen variar con cada nuevo estudio que se publica.

Las estadísticas y algunos estudios lo confirman, pero solo hace falta observar nuestro entorno y nuestros hábitos para comprobar que cocinamos menos y compramos más platos preparados, envasados, comida rápida o sencillamente algo que implique el mínimo gesto: retirar el envase y poner en la sartén.

Es curioso porque, pese a dedicar menos tiempo a cocinar, se dedica más tiempo a hablar de comida, leer informaciones nutricionales, y ver programas televisiones sobre gastronomía. También, se sale mucho más a comer fuera, a restaurantes o a lugares donde se sirve comida (rápida o industrial). Estas tendencias son crecientes y no era así en el pasado (comida casera). Urge recuperar los hábitos que implican ocupar nuestras cocinas.

El Arte de cuidArte ofrece un acompañamiento en hábitos saludables a través de una alimentación consciente, energética, equilibrada, macrobiótica, desde la comprensión de lo que esto significa, y acompañado de su práctica en la cocina. Así, el cuerpo físico puede tener la experiencia y comprobar qué le sienta mejor a su salud fisiológica, pero también cognitiva y mental.

El Arte de cuidArte no propone la crítica por la crítica del modelo dietético de la industria de la alimentación. Propone abrirse a un tipo de alimentos naturales, vivos, frescos, de temporada, orgánicos y locales, así como aprender a cocinarlos y preparar recetas sabrosas transformando la energía de cada alimento en función de nuestras necesidades (las que afectan tanto a nuestra constitución como a nuestra condición).

Todo ello para poder tomar las riendas de nuestro autocuidado y autorresponsabilidad con más criterio a la hora de elegir qué comprar, dónde comprar, cómo cocinar. También para tener más autoconfianza, empoderamiento, satisfacción, libertad y alegría. En esto consiste la Salud.

«Si no conocemos otras posibilidades, es difícil hacer algo diferente»

En cuanto a los alimentos orgánicos o la agricultura ecológica, puede parecernos otra industria, otro monopolio en el ámbito de las empresas agroalimentarias, y muchas veces, un abuso para el bolsillo. Sin negar el marketing que rodea lo ecológico, un alimento de origen bio/eco/orgánico siempre será más saludable que otro que se ha cultivado con productos químicos o de procedencia agroindustrial. Además, la agricultura ecológica actual es un intento por tomar los bienes que la naturaleza nos ofrece, adecuando los medios con los que contamos. En este sentido, el cultivo ecológico no es solo una técnica, es una forma más cuidadosa de relacionarnos con la naturaleza y, por consiguiente, de tratar la Vida.