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En la última DEPuración (Primavera, 2026), abría el chat grupal planteando esta pregunta: ¿qué hacemos aquí, depurando en grupo, la última semana del mes?

Saber por qué hacemos algunas cosas es tan importante como saber por qué dejamos de hacerlas. Pongo un ejemplo: comprender por qué nos cuidamos es tan valioso como comprender por qué nos descuidamos.

Nos interesa, y mucho, ir a la raíz del binomio me cuido-no me cuido, y no solo al síntoma del malestar, enfermedad o desequilibrio. Ir a la raíz es ponerse el traje de buceador y estar dispuesta, dispuesto a hacer inmersión en las aguas de uno mismo para conocernos. Si nos conocemos, podemos saber qué necesitamos y qué no. Estas inmersiones piden paciencia, tiempo, amabilidad, escucha y conciencia corporal. No podemos ir a la raíz del me cuido-no me cuido tomando la carretera más corta y rápida, y con prisas por resolver sin sentir.

Al ser humano le gusta pasar tiempo explorando lo que sucede y se mueve a su alrededor. Somos curiosos, necesitamos conocer nuestro entorno y, como adultas, relacionarnos con otras personas y seres vivos. Pero cuando la conexión con lo de afuera la hacemos sin ocuparnos de los impulsos y necesidades propias, lo que se produce es la fantasía de estar conectadas. En esta fantasía hay mucha energía puesta en calmar, anestesiar, negar, gratificar, consolar, desplazar, ocultar el vacío que sentimos y que llenamos con la comida y la bebida. Hacer esto, ya es causa de intoxicación de nuestro organismo físico, mental y emocional.

Las DEPuraciones del Arte de cuidArte se diferencian de otras depuraciones en que, a la experiencia de limpiar el organismo de toxemias para restaurar el equilibrio inherente al potencial de salud, le sumamos la práctica del hábito del autocuidado para crear memorias de sensibilización corporal beneficiosas para nuestro bien-estar. Estas nuevas memorias nos permiten acceder con mayor conciencia y profundidad a lugares que han sido rechazados por nosotras y nosotros mismos, y transformar patrones o dinámicas que nos desenergetizan, desgastan, desnutren, desvitalizan o deprimen.

Limpiar nos conecta con nuestras fuentes de nutrición -más allá de la comida-, con lo auténtico de una y uno mismo, con los elementales (por elemental me refiero al agua, la tierra, el aire, el fuego), y con nuestros impulsos y energía vital.

Entiendo estas DEPuraciones como un volver a casa-cuerpo, cuidándolo y habitándolo.

En las DEPuraciones que acompaño, la invitación es a experimentar desde este cuerpo habitado que comprehende, más que conoce, cuestiones como:

  • Con la llegada de una nueva estación del año, todo el organismo necesita realizar tareas de reajuste y adaptación al cambio. Si lo obviamos, nos negamos al diálogo dentro-fuera. Esto es antinatural.
  • Cuando internamente hay un medio acidificado e intoxicado, el cuerpo ya no da abasto para neutralizar y eliminar los desechos y restaurar el medio que debería ser ligeramente alcalino y bien oxigenado. Entonces las células empiezan a sufrir y “hablar” de su sufrimiento: retención de líquidos, dilatación de los tejidos, dolor, inflamaciones, cansancio, entre otros.
  • Depurar es apoyar los órganos de eliminación (hígado, riñones, intestino, pulmones, sistema linfático) para que puedan hacer bien su trabajo.
  • Cuidarnos es en gerundio y cosa de todos los días. Como dijo el poeta… «caminante, no hay camino, se hace camino al andar», y como dijo el filósofo… «somos lo que hacemos».
  • Con la comida nos gratificamos, premiamos, recompensamos, consolamos, calmamos, anestesiamos, excitamos, insensibilizamos, desconectamos, abundamos y abandonamos; pero, también con la comida celebramos, nos alegramos, vivimos y sobrevivimos, compartimos, disfrutamos, aprendemos y crecemos.
  • Los hábitos se basan en la repetición. Sin embargo, los hábitos de equilibrio, se basan en la repetición consciente.
  • La necesidad, desde la carencia, es anhelo y ansiedad.
  • Hemos nacido en un cuerpo físico para poder actuar.
  • La presencia es ser esencia.
  • Aceptar es atravesar lo que no queremos mirar.
  • Cuando el cuerpo es vivido como una carga, una dificultad o un lastre, es porque algo resistimos y rechazamos. No aceptar las señales del cuerpo es negar el sentir.
  • La presencia es una experiencia del cuerpo físico.
  • Necesitamos suavizar el cuerpo físico para suavizar las ilusiones y las emociones en desequilibrio o desbalanceo.
  • Sensibilizamos el cuerpo para hacer acciones y sentir sensaciones de uno mismo en el centro. Estar centrado es estar sentado en uno mismo.
  • Limpiando el hígado limpiamos la vista y la mirada.
    Ver no es mirar ni enfocar.
    Ver es dejar aparecer las imágenes del interior.
    Ver es dejarme afectar.
    Ver es verme a mí misma.
  • El cuerpo físico no es la imagen que vemos o tenemos o nos hacemos de él. Son las sensaciones que tenemos de él (gravedad, resistencia, flexibilidad, tensiones, etc.). Y nuestra mayor herramienta para percibirlo es la sensibilidad.
  • No se trata de sentir lo que no sentimos, sino de abrazar lo que resiste o impide el sentir.

Estas son algunas de las cosas que comprehendemos en las DEPuraciones con el Arte de cuidArte: el arte de limpiar creando hábitos conscientes. Si quieres limpiar así, escríbeme y te envío las fechas de la próxima depuración y el progrAMA DEP detallado.

https://www.arte-de-cuidarte.com/depuracion-con-equilibrio/

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Imagen: Jimmy Liao

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